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Santos sale a respaldar a sus funcionarios cuestionados

El presidente describió a Luis Fernando Andrade y a Carlos Correa como servidores “impecables”. Agregó que las investigaciones judiciales contra quienes ejercen cargos en el Estado se han convertido en “normales”. Ambos enfrentan procesos penales.

En la rueda de prensa del presidente Santos hubo un mensaje que quedó claro. Los dos altos funcionarios que enfrentan procesos judiciales por escándalos de corrupción, Carlos Correa y Luis Fernando Andrade, cuentan con su apoyo. Ese respaldo público del primer mandatario es en cierta medida obvio, pues de no ser así, el presidente ya los habría apartado de su puesto. En últimas, ambos tienen la responsabilidad de dirigir dos entidades fundamentales, con enorme presupuesto y gran poder regional: la Agencia Nacional de Infraestructura y Findeter (Un banco de segundo piso que promueve el desarrollo regional). Y en el caso de Correa, no fue despedido sino que el presidente lo ascendió, pues hasta hace unos días se desempeñaba como alto consejero para las regiones.

Las palabras de Santos sobre ambos ratifican de alguna manera el tono que él ha querido imponer en su último año de mandato. El presidente dejó claro con los cambios del gabinete que, más que satisfacer el apetito de las cuotas burocráticas, quiere estar rodeado de personas que le generen confianza. Tanto de Andrade como de Correa se refirió como “funcionarios impecables” y aunque no lo dijo claramente dejó saber que cree en que son inocentes. La posición en la que está Santos ahora debe ser incómoda, pero en cierto modo dejó claro que la considera inevitable pues para él se ha vuelto “normal” las investigaciones judiciales contra funcionarios públicos.

Hace unos meses, el gobierno se preciaba de no tener a ninguno de sus funcionarios involucrados en escándalos de corrupción. Y de hecho, era una de las pullas más constantes que Santos le solía enviar a Uribe. Sin embargo, cuando estalló el escándalo de Odebrecht ese panorama cambió. El ex gerente de la campaña del presidente, Roberto Prieto, terminó acaparando los reflectores, luego de haber admitido que efectivamente esa campaña recibió dinero de la constructora brasileña que no declaró. En la rueda de prensa, el presidente dijo una frase que desatará polémica en la oposición “la situación de mi campaña es muy diferente a la otra campaña”.

Las investigaciones de Odebrecht alcanzaron a uno de los funcionarios más destacados del gobierno: el presidente de la ANI, Luis Fernando Andrade. La semana pasada, la fiscalía anunció que Andrade sería imputado por el delito de celebración indebida de contratos. Andrade llegó al gobierno en 2010 y fue el responsable de marcar un antes y un después en materia de la ejecución de las obras civiles estatales. Bajo su tutoría el Gobierno acabó con el cuestionado INCO y creó la Agencia Nacional de Infraestructura, una entidad moderna cuyos procesos han sido reconocidos internacionalmente por su calidad y transparencia.

La ANI ha operado las mega-obras de infraestructura, solo en relación con las llamadas autopistas de cuarta generación ejecuta 39 billones de pesos de inversión. Las 4G, en lo que va de ejecución, han implicado 30 adjudicaciones sin que se tenga noticia de denuncia alguna de corrupción, ni demandas derivadas por errores procedimentales o de mala ejecución.

Pero en esa gestión, alabada por muchos sectores, está hoy en el centro de una álgida polémica por cuenta de Odebrecht. El problema está en el Otrosí que dio luz verde a la construcción de la vía Ocaña Gamarra en favor del Consorcio Ruta del Sol 2, cuyo accionista principal es Odebrecht. Sin mayores avances la Contraloría y la Procuraduría abrieron investigación al director de la ANI por este negocio.

La Fiscalía ha ido más lejos, la semana pasada anunció que imputará a Andrade por el delito de interés indebido en la celebración de contrato. La audiencia está programada para el próximo 21 de septiembre. Andrade dijo sentirse “triste” por el anuncio del ente acusador pero a la vez tranquilo e insistió en que la obra, en los términos en que se hizo, fue el mejor negocio posible para el Estado. Durante varios días se especuló de la posible salida del funcionario del cargo, sin embargo, el respaldo del presidente aclaró el panorama: Andrade se queda.

Santos recordó que Andrade se desempeñaba en un alto cargo en la consultora McKinsey en la que ganaba un sueldo muy superior (15 veces más dijo Santos) al que él podía ofrecerle en el gobierno. Lo describió como un funcionario “impecable”. Aseguró que la gestión al frente de la entidad ha estado llena de éxitos que incluso son reconocidos en el extranjero. “1.300 puentes hemos construido en este gobierno. Luis Fernando Andrade ha sido uno de los artífices de esta revolución”, concluyó.

El funcionario no solo recibió el respaldo de su jefe, sino también de sus subalternos. El día después del llamado a imputación de cargos, decenas de empleados de la ANI salieron a recibirlo con un aplauso que se prolongó por diez minutos.

La situación de Carlos Correa es distinta, pero también ha despertado cierta solidaridad en especial en su región. El ex alcalde es considerado el artifice de la transformación de Montería. Por su gestión fue en ese momento galardonado como “el mejor alcalde del mundo” por la organización City Mayors. Sin embargo, las presuntas irregularidades de una obra para los Juegos Nacionales lo tienen enfrentando un proceso judicial que lo tuvo un par de días preso.

Se trata de la construcción del coliseo Happy Lora en Montería. Según la Fiscalía, en la obra se presentaron sobrecostos atribuibles a la gestión de él y del actual alcalde Marcos Daniel Pineda. La defensa de Correa demostró en la audiencia de imputación que la obra se había entregado con el aval del Departamento Nacional de Planeación. La juez aseguró que no existían razones para mantenerlo detenido. Santos recordó esa decisión judicial en su rueda de prensa y agregó que en el Palacio de Nariño él ha sido “un funcionario de lujo”.

En el caso de Correa su caso también quedó en medio del escándalo de corrupción alrededor del ex fiscal Gustavo Moreno. Lo primero tiene que ver con el maletín que le encontraron a Moreno en su carro el día que lo capturaron. Según dejó saber la Fiscalía, en este el exfiscal anticorrupción llevaba copias del proceso del Happy Lora.

Si bien en una hipótesis más benévola podían estar allí porque quería adelantar trabajo en su casa, otra teoría podría ser que este expediente hacia parte de la información reservada que él ofrecía a Lyons pues en su momento se dijo que al ex le ofrecieron los testimonios que se habían entregado a la Fiscalía sobre Córdoba para desviar la atención sobre su proceso. Otro punto que ha llamado la atención es que la captura de Carlos Eduardo Correa fue aprobada por un juez el 30 de mayo, pero solo se dio hasta el 15 de junio. Ese lapso tan prolongado para concretar la detención, cuando en teoría la Fiscalía tenía la hipótesis de que podría evadir el proceso, también despierta suspicacias.

Nada de lo anterior significa que el proceso contra ambos funcionarios esté resuelto. Tanto Andrade como Correa tendrán que enfrentar un proceso penal complejo y deberán contravertir las evidencias con las que la Fiscalía busca probar su responsabilidad en dos escándalos complejos que despiertan muchas pasiones. Lo único que queda claro es que podrán hacerlo desde sus altas posiciones en el gobierno de Santos.

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