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Bolsas plásticas: todo lo que tiene que saber sobre el nuevo impuesto

A partir del mes de julio todos los colombianos tendrán que pagar de su bolsillo por cada bolsa que pidan en los establecimientos comerciales. La medida, que busca desincentivar el consumo de plástico en el país, ha generado muchas dudas en la ciudadanía. Las principales se refieren a la mecánica del recaudo de ese dinero y al destino que se le va a dar. Para resolverlas, Semana Sostenible buscó a Carlos Díaz, de la oficina de Negocios Verdes del Ministerio de Ambiente.

La idea de poner un impuesto a las bolsas plásticas surgió ante el consumo desaforado e irracional de este tipo de productos en Colombia. Un estudio elaborado por MinAmbiente indica que, en promedio, cada persona usa 6 bolsas por semana. Esto equivale a 288 cada año, que multiplicadas por los 49 millones de habitantes de este país, da como resultado el uso y el desperdicio casi que inmediato de 14.000 millones de bolsas en ese periodo.

Según Díaz, el impuesto tiene el objetivo de incluir el costo social de usar estos artículos que, hasta este 30 de junio, se entregaban gratuitamente en todos los establecimientos comerciales de país. “La emisión de dióxido de carbono y la producción de desechos químicos en la fabricación, los 12 minutos de vida útil comparados con los 300 años que se demoran en degradarse, así como el precio de la disposición en los rellenos sanitarios implican pérdidas de bienestar social que no estaban siendo contempladas. Eso se va a corregir gracias a este cobro”, explica el experto.

Como se sabe, una de las estrategias más efectivas para lograr cambios sociales, e incluso culturales, es que las prácticas dañinas tengan un costo económico para las personas. Por eso, tras un estudio elaborado por el Ministerio de Hacienda, se estableció que el valor inicial del impuesto al uso de bolsas plásticas debía ser de 20 pesos en el primer año de vigencia. Esta cifra irá aumentando 10 pesos anuales hasta 2020, cuando alcance la tarifa plena de 50 pesos.

a experiencia internacional indica que ante estos aumentos en los costos la demanda se reduce fuertemente. “En Escocia, que fue uno de los referentes que utilizamos en la construcción de esta medida, se redujo el consumo de bolsas plásticas en un 86 por ciento cuando impusieron un cobro de un valor comparable al que se aprobó en Colombia”, afirma Díaz.

Acá, sin embargo, el MinAmbiente construyó tres escenarios posibles de la reducción del consumo de estos artículos. En el más pesimista, una disminución de 25 por ciento en el uso de bolsas plásticas significaría el recaudo de 145.000 millones de pesos para las arcas de la nación, tan solo en el primer año. La proyección moderada indica que si el consumo decrece el 50% se recogerán 119.000 millones de pesos. Por último, una reducción del 75 por ciento se traducirá en 94.000 millones de pesos adicionales para el presupuesto del país.

“En la ley 1819 que establece el cobro de ese impuesto no se definió el destino de esos recursos, que deberán ser canalizados y administrados por la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales. Pero lo que tiene que quedar claro es que la expectativa del Ministerio de Ambiente es llegar a recibir cero pesos por este impuesto, pues el objetivo, más que recaudar, es generar una señal económica para desincentivar el uso de las bolsas plásticas que se entregan gratuitamente en los establecimientos comerciales”, explica Díaz.

Justamente, una de las principales dudas que han surgido al respecto tiene que ver con las complicaciones que generará el cobro de las bolsas para los comerciantes, pues en Colombia no existen monedas con denominación de 20 pesos. Debido a esto, los tenderos y los cajeros tendrán problemas para devolver el cambio cuando el valor de las compras no sea cerrado y luego para entregar el dinero recaudado por el impuesto ante la DIAN.

“Lo primero que hay que aclarar es que el tributo se le cobra a los consumidores, los comerciantes serán los encargados de recaudarlo. Lo segundo es que se aplica únicamente sobre las bolsas para cargar los productos que se venden en el lugar, por eso no están incluidas las bolsas de basura ni las que entregan en otros establecimientos no comerciales como las Eps. Por último, la medida va dirigida especialmente a las grandes superficies, que es donde más se distribuyen estos artículos. En ese sentido, no va a generar una dificultad adicional, pues ya están acostumbrados a facturar con cifras que no siempre corresponden a las denominaciones de las monedas y los billetes que circulan en la sociedad”, aclara Díaz.

Así las cosas, todo está listo para que desde este primero de julio entre en vigor el impuesto al uso de bolsas plásticas en Colombia. Desde ese día, todos los compradores que deseen seguir llevando sus productos en estos recipientes tendrán que pagar un valor adicional que, aunque parece irrisorio, puede marcar el inicio de un cambio cultural en el país: que los consumidores sean conscientes del costo social y ambiental que genera el uso irracional de estos elementos.

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