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4 cosas que te convierten en un jefe tóxico (y cómo cambiarlas)

Un mal jefe no solo es el que chilla a sus empleados y les mantiene en tensión todos los días. Hay otros comportamientos que muchos empleados consideran tóxicos; hoy te traemos 4 de ellas, y las claves para cambiarlas y empezar a ser un mejor líder.

Una de los principales motivos por los que un empleado deja su puesto de trabajo es por un mal jefe. Y no es sorprendente, la actitud tóxica de un líder puede dañar significativamente la productividad de un empleado, disminuyendo además su felicidad en el trabajo.

Cuando decimos mal jefe la primera imagen que se nos viene a la cabeza es el de clásico líder mandón que chilla a sus empleados cuando hacen algo mínimamente mal, no dándoles lugar para crecer pero regañándoles a su vez por no hacerlo. No obstante, un mal líder puede venir en muchos frascos distintos

Hoy te traemos 4 comportamientos propios de un jefe tóxico muy comunes hoy en día. Posiblemente sean tan frecuentes porque algunos líderes no sean conscientes de que los adoptan, ya que realmente no son tan difíciles de cambiar. Te damos algunos consejos para hacerlo

El jefe todo poderoso: Uno de los comportamientos tóxicos que caracterizan a algunos jefes hoy en día es su afán por tener más poder. Este comportamiento realmente no te llevará a ninguna parte, solo te ganarás colarte en la lista de “jefes que no aguanto” de algún empleado. Tu éxito no dependerá del poder de tu puesto, sino de tu poder personal. Céntrate en aumentar tu valía y en ser un líder ejemplar que inspire a sus empleados; esto te dará verdadero poder.
El jefe controlador: No inspecciones cada cosa que hagan tus empleados. Sois un equipo, si tienes que supervisar cada movimiento perderás tu tiempo, y no les darás lugar para crecer a ellos. Es importante que otorgues autonomía y des responsabilidad a tu equipo, demostrando que confías en ellos. De lo contrario, nunca llegarán a ser la mejor versión de sí mismo, y perderás una valiosa pieza en tu equipo obteniendo a cambio un empleado frustrado.
El jefe invisible: En algunos casos la mera presencia del jefe puede poner tensa a toda la plantilla, pero en este caso ocurre más bien lo contrario: el jefe brilla por su ausencia y a los empleados les falta apoyo. Aquí es importante distinguir entre dar autonomía, y pasar de tus trabajadores. Como líder, debes guiar a tus empleados, pero dejar que sean ellos los que avancen. Procura darles directrices, y después darles feedback a menudo para ayudarles a progresar con su propio trabajo

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