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La importancia de la aceleración digital y tecnológica en la era POST COVID-19

La pandemia por COVID-19 dejará muchas lecciones, pero sobre todo la exigencia de poner al día los procesos de las organizaciones para acelerar la recuperación, volver a la eficiencia operativa, transformar habilidades, e invertir en nuevas compañías. La tecnología y la transformación digital son aspectos que deben tener en cuenta las compañías para recuperarse
más rápidamente de los impactos negativos que pudo haberles dejado la pandemia.

Reinventarse y buscar nuevas oportunidades en la digitalización parece una de las salidas más claras para sopesar la situación post pandemia. Las nuevas tecnologías son una herramienta necesaria para pymes y autónomos, y más en una época de crisis como la actual. De ahí la importancia de contar con el personal idóneo, con las competencias necesarias a nivel tecnológico y digital dentro de las empresas.

Digitalizarse para resistir

Según Marc Torrens, director del Master of Science en Bussiness Analytics de ESADE, “la crisis del coronavirus nos ha situado a todos de forma rápida e intensa en un escenario VUCA (Volatility, Uncertainty, Complexity y Ambiguity), para nadar en él la digitalización es un elemento imprescindible”.

Para lograr esta transición digital se debe “repensar cómo queremos trabajar y vivir” a través de nuevos procesos y nuevas maneras de hacer las cosas. “Porque no se trata de digitalizar los mecanismos, sino de cambiar esos mecanismos.

Es decir, no imitar el mundo analógico en el mundo digital, sino reinventar”, añade Torrens. Por otro lado, David Bonilla, CEO de Manfred y organizador de la Tarugoconf, asegura que el COVID-19 “ha conseguido digitalizar más empresas que cualquier tecnología”. Como ejemplo pone que muchas empresas que afirmaban que el teletrabajo era imposible de implementar en su flujo de trabajo, “hoy están obligadas a adoptarlo”.

El teletrabajo

Hay que diferenciar entre el trabajo remoto y el trabajo inteligente. El trabajo remoto consiste, simplemente, en hacerlo en un lugar distinto a la empresa. El trabajo inteligente, en cambio, consiste en reinventar la forma de trabajar. La tendencia será combinar teletrabajo con trabajo en la empresa. Además, se tenderá a crear equipos de trabajo virtuales que puedan estar en distintos lugares del mundo. Lo ideal sería esto, siempre y cuando sea ventajoso para la empresa y el empleado.

Para ello, hay que considerar cómo se pueden emplear las herramientas digitales para aumentar la productividad y la creatividad. Cómo se vuelve productiva esa transformación digital. Y cuando nos referimos a una transformación digital de la empresa, sin duda alguna el teletrabajo es una iniciativa más implementar, pero es importante tener presente que se debe trabajar la innovación en los procesos, la redefinición de roles, la cohesión entre las diferentes áreas de negocio, integración de metodologías ágiles, y nuevos estilos de liderazgo para garantizar el éxito del cambio.

Hay ‘vida digital’ más allá del teletrabajo y son muchas las áreas que se pueden beneficiar de la reinvención tecnológica, que debe ser más profunda y disruptiva, una vez pase esta pandemia global y la actividad económica comience a resurgir.

Sobre cuál puede ser la innovación que emerja como imprescindible en esta nueva normalidad, David Bonilla lo tiene claro:

“La gestión y analítica de datos es la esencia en sí misma de la informática, más allá de modas y palabras modernas. Lo que es imprescindible es informatizar todos los procesos de la empresa que aporten valor a usuarios y clientes”.

Por ejemplo, ante la previsible pérdida de volumen de negocio de los canales tradicionales las empresas pueden volcarse en implementar plataformas de ecommerce o call centers, y todos los procesos de soporte necesarios para atención al cliente. Esto va ligado al refuerzo de la infraestructura informática, uno de los pilares durante esta crisis.

En el tiempo que se avecina post COVID se destacarán tanto la ciencia de los datos como la Inteligencia Artificial, y más específicamente el Machine Learning, que ya están ayudando a países en todo el mundo a tomar mejores decisiones sobre los pasos a seguir y son herramientas que nos ayudan a diseñar nuevas maneras de operar los negocios.

También es importante que se acelere la automatización de procesos y tareas, con el objetivo de crear más valor agregado que provenga del talento humano y en aquellas tareas donde las máquinas nunca (o no en el medio plazo) llegarán.

El trabajo y la tecnología

Antes del COVID-19, el 37% de los empleos en Estados Unidos podían ser desempeñados de forma remota. Un 3% de los trabajadores desarrollaban sus actividades a distancia. En los países escandinavos, ese porcentaje llegaba hasta el 23% de la población ocupada. Durante el COVID, el teletrabajo ha crecido muy rápidamente en Estados Unidos. Seguramente, luego va a bajar. Lo hará porque trabajar desde casa no es lo mejor para conseguir los objetivos de la empresa. Pero no va a volver al nivel del 3%. El techo del 37% va a romperse de forma gradual. La empresa va a reestructurar puestos de trabajo para que se puedan desempeñar en remoto. O va a eliminarlos para crear otros en los que sea posible realizar las tareas a distancia.

Según el Foro Económico Mundial, es probable que más de mil millones de empleos, casi un tercio de todos los empleos del mundo, se transformen por la tecnología en la próxima década. Del mismo modo, las investigaciones recientemente publicadas por el Foro Económico Global y por Gartner sobre el futuro del trabajo por COVID-19 coinciden en un aspecto central: la pandemia aceleró aquellas tendencias que se visualizaban para el mediano y largo plazo.

¿Y los empleados?

Las personas, el empleado como ser humano como tal, siguen siendo lo más importante de las empresas y se debe tener en cuenta que lo que realmente va a marcar una diferencia será la capacidad de las organizaciones y de las personas de aprender, de adaptarse de forma rápida y ganar eficiencias que pueden aplicarse a sus costos y a sus clientes. Cabe resaltar que tan importante es la tecnología como metodología, ya que la digitalización requerirá “cambios relevantes” para implementar nuevos hábitos como pueden ser una cultura de feedback, modelos alternativos de liderazgo, herramientas innovadoras o canales de comunicación que no se habían usado anteriormente.

De la misma forma, se verán afectadas las habilidades y capacidades de gestores y trabajadores. “Afectará al desarrollo de una serie de skills digitales y otros no digitales, pero también muy necesarios para desenvolvernos en el contexto actual de cambio permanente, toma de decisiones en la incertidumbre, definición de objetivos y revisión de éstos de manera constante, nuevos modelos de governance…”, define la General Manager de AdQualis HR Consultants, quien añade que
los departamentos de Recursos Humanos se enfrentarán al reto de dar solución a todas las nuevas demandas de las organizaciones.

En Exsis Digital Angels sabemos lo retador que es obtener talento TI de alta calidad, esto debido al incremento en la demanda y a la falta de habilidades tecnológicas en otras profesiones. En nuestro servicio de atracción de talento nos encargamos de realizar todo el ciclo de reclutamiento adecuado para obtener a los mejores con base en los requerimientos
de las empresas.

En conclusión

Una tendencia esperable sería que a medida de que las personas nos vamos tecnologizando más, las tecnologías se vayan humanizando a fin de potenciarnos mutuamente y lograr resultados extraordinarios.

En síntesis, si bien la tecnología toma un lugar protagónico, cada vez dependemos más de las interacciones humanas para que las cosas funcionen. Muy posiblemente, la próxima revolución esté en la manera de relacionarnos, de conectarnos, de conectar.

Independientemente de la generación a la que pertenecemos (y ahora todos somos “cuarentennials”), hay algunas preguntas que empiezan a emerger y marcarán el camino de los próximos años: ¿Cuál es el significado de nuestro trabajo? ¿Qué lugar ocupa en nuestras vidas? ¿Para qué trabajamos? ¿Cómo, dónde, de qué y con quién trabajamos?

Del mismo modo, ¿Qué implica educarnos? ¿Cómo nos educamos para poder tener oportunidades? ¿Cuándo y cada cuánto nos iremos reinventando profesionalmente?
Desde ya, la repercusión de esta crisis sanitaria, económica y social será muy grande, pero al mismo tiempo, es un tiempo en el que estamos definiendo la manera en que vamos a vivir y trabajar en el futuro.

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