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“Bocatto di cardinale”

Juan Carlos Ramón Rueda

No quería referirme más al negociado en ciernes del alumbrado público porque considero que el tema tiene suficiente ilustración y porque estoy seguro que no hay como evitar que Gorky se eche a la muela este “bocatto di cardinali”. Pero ante tanta provocación, pues tocó volver a tocar el tema un día antes de que se concrete la primera pieza del asalto a la buena fe de los neivanos.

Estoy de acuerdo en que literalmente las facultades concedidas en el proyecto no contienen acciones delictivas, pero si son muy irregulares. Los pronunciamientos del alcalde en el sentido que es un gran proyecto para la ciudad que dejará más de 150 mil millones, son una cortina de humo y constituyen un insulto a los ciudadanos.

El alumbrado público es importante para la seguridad y el bienestar ciudadano y este no es el fondo de la crítica. Las personas en Neiva son inteligentes y saben bien que el cuestionamiento no es ese, sino lo que hay entre líneas. El gobierno debe escoger un particular para ser socio de los ingresos y las ganancias del alumbrado público durante los próximos 30 años, que finalmente estarán por encima del billón de pesos que en buenas manos debería dejar el 50 por ciento de ganancia.

Estas facultades deberían prever condicionamientos a la calidad del socio, cuánto dinero y en qué momentos va a hacer sus aportes, la participación accionaria legalmente sustentada, la conformación y facultades de la junta directiva. En estas consideraciones el bloque de concejales que votan positivo, han sido absolutamente irresponsables y no han verificado ni condicionado nada.

No es correcto entregar esas facultades al alcalde, así este sea su gran amigo, o el hijo del pueblo. La capacidad para decidir no se delega, se ejerce. El concejal debe cerciorarse que su facultad está orientada al beneficio de la ciudad y no andar entregándola como cheques en blanco a diestra y siniestra, y luego lavarse las manos diciendo que no conocían el estudio técnico, como pasó recientemente con las facultades que dieron para hacer una reforma administrativa, creando una nueva nómina que le va a costar al municipio más de seis mil millones de pesos al año. 

Este proyecto refleja lo mal administrada que está la ciudad. Resulta perverso, en medio de una pandemia, apropiarse del impuesto de alumbrado público por los próximos 30 años de manera descarada y sin vergüenza. Ahora solo resta que el invitado a la cena no se indigeste. Adelante alcalde, la mesa está servida. Es un “bocatto di cardinali…” Proceda…

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